Una reflexión sobre la vida actual

Una reflexión sobre la vida actual

Por un momento, quiero dejar de lado nuestro cambiante, apasionante y grandioso mundo de los números y la contabilidad, para traer a una reflexión que quisiera compartir y deseara que cale en todos.

Con la situación actual que vive el mundo en este duro 2020, es menester que abramos los ojos a la vida, y que ampliemos la visión que tengamos sobre la misma.

En un mundo, ya de por sí caótico, el año actual nos exige mucho más, en todos los aspectos de nuestro transitar temporal por el planeta, tanto en el aspecto espiritual (créase en Dios, en el Universo, en la Naturaleza, o cualquier otro tipo de convicción), en el aspecto personal, familiar, profesional y humano.

Es momento de recapacitar, retroalimentarse, crecer, cambiar, mejorar, en los aspectos mencionados y los que creamos necesarios.

Con lo que se observa a través de las noticias, en nuestro país y el mundo: racismo, violencia, asesinatos, egoísmo, odio, irresponsabilidad, irrespeto por la vida, injusticia, falta de amor natural hacia padres, hijos, hermanos, amigos, violencia animal, entre tantas otras cosas desagradables, no debemos permanecer impávidos, indiferentes, desinteresados ni sin dolor. Todo ello, nos debe hacer despertar, hacia un nuevo mundo, más lleno de amor, bondad, empatía, respeto, paz y quietud.

¿Alguna vez se ha enfrentado, usted o alguna persona cercana, a una situación de riesgo tal que le haya cambiado su vida y su proceder? Es afortunado por ello, por una nueva oportunidad, y un pequeño empujón para haber cambiado.

Y si no ha (hemos) pasado por situación tal que le haga recapacitar, ahora es el momento para ello. Porque con lo que el mundo está viviendo, no visto antes, tanto por la pandemia mundial, como por la golpeada economía, gobiernos irresponsables con sus pueblos, hambre, desempleo, odio hacia los demás (por su color de piel, por ser mujeres, por ser personas de fe, etc.), no debe reinar la insensatez.

Aprendamos de la vida, de los momentos duros como el actual, y seamos más amables con los demás, más empáticos, más amorosos, cuidemos más a nuestros seres queridos, seamos más profesionales, más honestos, más valiosos para quienes nos rodean, para el país, para el mundo. No podemos seguir viviendo como si nada pasase, siendo insensatos o despreocupados, como si fuéramos intocables por las enfermedades, por las luchas, por las tristezas, sin que nos importen nuestros padres, hijos, hermanos, amigos, el país, los animales, la naturaleza. Seamos conscientes de que es momento de cambiar.

Que la llamada de atención actual nos abra los ojos, y entendamos que, cuando termine la pandemia actual, no podemos seguir siendo iguales a los días en que vivíamos en nuestra normalidad, sino que debemos ser mejores seres humanos, espiritual, humana y profesionalmente. Amemos más, lloremos más, apoyémonos más, seamos más solidarios, más felices, valoremos más la vida.

Esperemos poder abrazarnos muy pronto, pero con total sinceridad de corazón.

Lic. Jorge Castillo Calderón

CPI

Share this...
Ir arriba