Tres aspectos importantes a la hora de reinventar un negocio en medio de la crisis

Tres aspectos importantes a la hora de reinventar un negocio en medio de la crisis

Reinventarse ha sido la consigna para en el mundo de los negocios durante todo lo que llevamos del 2020 y la emergencia del coronavirus. Sin importar el tamaño de la empresa o el tiempo de operar, todas se han visto obligadas a adecuar sus modelos de negocio ante los riegos que rodea los mercados.

La premura de adaptar la organización a las exigencias de la nueva normalidad y los cambiantes hábitos de consumo, no deben ser excusa para pasar por alto conceptos básicos de gestión administrativa. Veamos tres elementos infaltables a tomar en cuenta en momentos de rediseño de modelos de negocio:

No perder el rumbo ni la esencia: Ante el alto nivel de incertidumbre y preocupación rondando la economía, es fácil perder de vista algunos de los principios en los que se basa la organización. Sin embargo, la urgencia de sobrellevar la crisis no debe cambiar la razón de ser de la empresa o sus intenciones de crecimiento a largo plazo.

Para ello, quienes dirigen un negocio debe apoyar las decisiones de reestructuración en la misión y la visión organizacional. La misión define el motivo por el que existe la empresa, justifica su razón de ser en la sociedad y sirve como base para construir una identidad auténtica. Por su parte la visión proyecta la empresa a un futuro al que aspira alcanzar. Sin estos dos elementos claros, las modificaciones pueden ser útiles para superar la crisis, pero pueden complicar la estrategia global a mediano o largo plazo.

Reinventarse tiene un costo: Todo cambio tiene un costo implícito, debido al uso de recursos para generar un u otra actividad. Por ello las elecciones de nuevas herramientas o procesos no deben tomarse a la ligera. Es cierto que durante una crisis el tiempo apremia no obstante, a la larga la medicina podría ser peor que la enfermedad. Veamos algunas preguntas que ayudan a evaluar una opción en términos económicos:

  • ¿Cuánto cuesta implementar un nuevo proceso o adquirir una nueva herramienta? En algunos casos el proceso de reinvención puede aprovechar los activos con los que ya cuenta la empresa, pero en otros es necesario hacer algunas inversiones. Por ejemplo, la adquisición de un software especializado o la capacitación de personal para comprender las nuevas metodologías de trabajo.
  • Si una actividad sustituye a otra ¿Cuál es el ahorro generado para la organización? Un ejemplo muy extendido durante la pandemia a sido “trasladar” locales físicos a medios virtuales. Es evidente el ahorro generado por el no pago del alquiler de un local y el salario de los dependientes. Pero una tienda virtual implica el pago de un dominio, la constante actualización de información, la publicidad para dar a conocer la tienda en un mar de publicaciones, el tiempo de una persona pendiente a las contantes preguntas de clientes potenciales, entre otros. Es prioritario comparar los costos de una y otra para saber cuánto es exactamente el beneficio para la empresa.
  • ¿Quién asumirá los costos? Si la empresa pretende hacerse cargo, debe definir si los recursos provendrán de del bolsillo propio o mediante financiamiento de terceros. También existen la posibilidad de trasladar algunos costos al consumidor, como es el caso de los servicios a domicilio. Con este último, se debe tener especial cuidado ya que algunos clientes son sensibles a las variaciones de precio y podría afectar el volumen de ventas.

Las reglas del juego, en principio, siguen siendo las mismas: En medio de los retos para mantener a flote un negocio en medio de la crisis, las empresas deben tener claro que los consumidores siguen siendo igual (o más) exigentes, y la competencia también está poniendo en marcha estrategias para capturar clientes. Eso supone pensar en reinvención en función de las necesidades comprador por encima de las necesidades de la organización. Para ello, se debe tener presente:

  • El cliente también es parte del proceso de rediseño, también necesita aprender los nuevos métodos de pago, de entrega y de comunicación en general con la empresa. Por ello, también hay que apoyarle para hacer la transición los menos complicada posible.
  • El cliente no paga solo por un producto, sino también por soluciones. Tomando nuevamente el ejemplo del servicio de entrega a domicilio, el cliente no solo espera recibir el producto en la puerta, sino también espera una entrega en el tiempo indicado y que el estado del producto no se vea comprometido.
  • Los medios virtuales permiten cumplir con las medidas de distanciamiento para sobrellevar la pandemia, pero también pueden generan cierta desvinculación en el trato al cliente. Navegar entre una aplicación y otra para gestionar órdenes de compra, consultas, pagos e incluso reclamos puede “enfriar” el proceso de compra. Entre más sencilla, fluida y oportuna sea la comunicación, es más probable garantizar satisfacción.

Lic. Dirección de Empresas

Tamar Hines

Tamar Hines
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