La infalibilidad de la AT en tiempos de Reforma Fiscal

La infalibilidad de la AT en tiempos de Reforma Fiscal

Desde la aprobación de la Ley 9635 en diciembre hemos vivido una época de transición, cargada de incertidumbre y la posibilidad de retomar –a la fuerza- la costumbre de lectura e investigación.

Sin embargo, ha sido aún más notorio el carácter de infalibilidad cuasi papal que ha tomada nuestra Autoridad Tributaria, en la cual hasta parece imponer sus criterios sobre los de la Procuraduría General de la República, los textos legales (con sus vacíos y aciertos) y hasta el sentido común.

Ejemplo claro de ello es el reconocimiento de vigencia para apenas 29 de las 78 exoneraciones que la PGR indicó no habían sido derogadas tácitamente por la nueva ley, la interpretación antojadiza de algunos funcionarios respecto a artículos particulares de Ley o la asimilación de las dietas de Juntas Directivas como contraprestación por un servicio (Oficio 1120-19) y por tanto gravadas con IVA (incluyendo la manifestación del Viceministro para una posterior retractación).

Esto, aparte de la inseguridad jurídica, genera en asesores tributarios y obligados la necesidad de análisis aún más profundos, la aparición de nuevas dudas cuya solución debe esperar un criterio vinculante de la AT, así como una proliferación de intentos para obtener vía recursos legales una aplicación más proporcionada y acorde a la realidad de estas nuevas regulaciones.

La histeria colectiva que ocurre con cada nueva interpretación, pasando por acaloradas discusiones entre colegas y las consultas ante órganos superiores carece de parangón al menos en mis casi quince años de ejercer.

Espero que con el avance de los ejercicios fiscales y nuestra propia capacidad de asimilación de la Reforma y los criterios dogmáticos, alcancemos pronto un punto óptimo en nuestras prácticas y quehacer fiscal.

CPI Rolando Durán

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1 comentario en “La infalibilidad de la AT en tiempos de Reforma Fiscal”

  1. Esta inseguridad jurídica que se menciona, vista en no unos cuantos aspectos, ya suman bastantes, se debe a que la AT ha sido empoderada, incluso por la Sala IV, para interpretar la ley a su antojo, tan pasmosamente que, como se menciona, un día un titular de Hacienda dice una cosa al otro día otra, como se dice popularmente no saben ni donde están parados; el funcionario público de alto rango debe saber que podría ser castigado cuando emite criterio que a veces podría ser contrario a la ley, pero como no existe tal castigo en absoluto, se arrojan el poder de legislar con directrices, resoluciones y hasta circulares; solo por poner un ejemplo, vi un caso en donde se le indicó a una Junta de Educación, exoneradas muy claramente por ley, que debía pagar IVA hasta que saliera su trámite de exonet, luego lo recuperaría haciendo otro trámite, la AT pidió no hacer caso a la ley en este caso; por el contrario a los declarantes de renta mobiliaria se les indica que deben llenar la D110 y hasta que esté disponible la D correspondiente, la AT les señala que deben cumplir con la ley… es algo de locos, para todas las partes.

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