Durante estos días ha sido muy común escuchar sobre sinnúmero de acciones, que se han emprendido en contra de las empresas y la población relacionadas con delitos informáticos.

La sección de fraudes y delitos informáticos del OIJ ha tenido durante los últimos meses un crecimiento estadístico en la recepción de denuncias por intentos de fraude, suplantación de identidad, sabotaje y otros delitos de cibercrimen.

El bono proteger, exenciones, moratoria tributaria, registro de accionistas, comercio electrónico y demás facilidades que ha habilitado el gobierno y los bancos, han sido las mamparas temáticas perfectas para que los ciberdelincuentes hagan de las suyas.

Esta generación de delincuentes electrónicos poseen en muchos casos estructura formal; son grupos organizados, denominados “hackers”, reconocidos mundialmente, que aparecen cada vez con más frecuencia, con pseudónimos como “Anonymous” (caso Gobierno de Estados Unidos), Maze (caso BCR), entre otros. 

También hay grupos no tan organizados que bajo un conocimiento empírico han realizado fraudes desde un simple celular, a través de la web, con dispositivos especiales o por medio de simples descuidos de las personas.

Un estudio realizado en los Estados Unidos refleja que aproximadamente 27% de los fraudes electrónicos se cometen contra los bancos, un 29% contra los individuos, el 21% contra las empresas, el 19% contra el gobierno y un 4% a otro tipo de organizaciones.

Es importante identificar los esquemas, formas y modus operandi más recurrentes de estos malhechores, para así lograr prevenir de manera oportuna el ser una víctima más.

Algunos de los métodos más comunes son el “phishing”, que es una técnica que consiste en engañar a los usuarios para robarle información confidencial como claves, números de tarjetas, números de teléfonos, correos electrónicos y otros datos sensibles haciéndole creer que está en un sitio de total confianza.

También se encuentra el “Skimming” que consiste en el robo de información financiera, copiando los datos de las bandas magnéticas de tarjetas de crédito o débito utilizadas en el momento de una transacción, con la finalidad de reproducir o clonar la tarjeta para su posterior uso fraudulento.

Diez consejos que le servirán para prevenir el phishing, skimming y la suplantación de identidad son los siguientes:

  1. No suministre ni ingrese sus datos vía telefónica.
  2. Mantenga siempre en sus dispositivos el antivirus actualizado.
  3. No utilice dispositivos electrónicos desconocidos para hacer operaciones financieras.
  4. Cambie con cierta regularidad su contraseña.
  5. Fiscalice con mucha frecuencia los movimientos de sus cuentas.
  6. No ingrese sus datos en sitios desconocidos o de baja fiabilidad.
  7. Asegúrese de que el sitio donde va a realizar transacciones tengan el protocolo de seguridad de páginas confiables “https”.
  8. Reporte en forma inmediata correos, llamadas o actividades anómalas.  
  9. Configure alertas y confirmaciones de movimientos y transacciones.
  10. Si siente inseguridad al realizar una transacción no lo realice, confíe en sus instintos.

Autor: Lic. Kendral Alberto Allen Maitland, MBA
Director Administrativo Financiero Municipalidad de Siquirres
Vicepresidente – Colegio de Contadores Públicos de Costa Rica Filial Caribe.
Profesor Universitario UNED.
Correo: Kendrall08@hotmail.es

Fraudes financieros y electrónicos, ¿Cómo prevenirlos?
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