La NIC 21 nos indica que, al tener cuentas con registros de una moneda diferente a la moneda funcional a la hora de su reconocimiento inicial, debemos de realizar la conversión de estas cuentas, generando así una diferencia por tipo de cambio el cual será reflejado en estado de resultados, generando así una información más cercana a la realidad del cierre del periodo a presentar.

Por otra parte, la ley 9635 en su título II “LEY DE IMPUESTO A LOS INGRESOS Y UTILIDADES”, nos dice lo siguiente: (cito textualmente)

cuando efectúen operaciones en moneda extranjera que incidan en la determinación de su renta gravable, deberán efectuar la conversión de la moneda que se trate a moneda nacional utilizando el tipo de cambio de referencia para la venta establecido por el Banco Central de Costa Rica. Las diferencias cambiarias originadas en activos o pasivos, que resulten entre el momento de realización de la operación y el de percepción del ingreso o pago del pasivo, o el del cierre del periodo fiscal, constituirán una ganancia gravable o una pérdida deducible en su caso, en el periodo fiscal…”

Esto nos indica que debemos registrar contablemente como gasto deducible únicamente las diferencias por tipo de cambio materializadas, (llamemos diferencial cambiario materializado, la diferencia generada entre el valor inicial reconocido y la cancelación del activo o pasivo a según sea el caso) y no así las revaluaciones de las cuentas monetarias generadas mes a mes, para mostrar la realidad económica en cada cierre contable de manera mensual.

Cuando se presentas estados financieros de manera mensual tomamos en cuenta la NIC 21 y revaluamos estas cuentas monetarias (cuentas bancarias, cuentas por cobrar y cuentas por pagar que se tengan diferente a la moneda funcional) para poder reflejar de mejor manera la realidad económica. Pero al entrar en vigencia la ley 9635, donde se nos indica que estas diferencias generadas por tipo de cambio registradas de manera mensual durante el periodo no son deducibles es importante hacer la separación de las mismas como “gasto por diferencial cambiario materializado” y “gasto por diferencial cambiario NO materializado” para poder al final de periodo obtener que gasto se puede considerar como gasto deducible y NO deducible. De esta manera al finalizar el periodo fiscal podemos realizar una conciliación fiscal excluyendo así los ingresos y gastos no permitidos como deducibles.

Cabe recalcar que el único diferencial cambiario no materializado que se puede considerar como gasto o ingreso gravable es el del cierre de periodo fiscal. 

MBA. Oscar Gámez Jiménez

Diferencial cambiario ley 9635 & NIC 21
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