El uso cada vez más eficiente de la tecnología permite tomar bases de datos de gran tamaño y hacer el proceso de análisis, herramientas que son utilizadas hoy en día tanto en el sector privado como en el público. Aunque nos cueste interiorizar que la tecnología está siendo utilizada eficientemente en la Administración Tributaria, lo cierto es que desde la entrada en vigencia de la factura electrónica el aprovechamiento del “Big Data” para la gestión tributaria es cada vez mayor.

Sistema de Inteligencia Tributaria

Desde el 2009 con el Decreto Ejecutivo N°35688-H, se le asigna a la Dirección de Inteligencia Tributaria dentro de sus funciones el ser un soporte para tomar acciones de manera pertinente y veraz. Podemos así recordar entonces los cruces de información que ya se venían dando con las declaraciones informativas (específicamente con el formulario D-151).

Es por medio de esta dirección que los gestores de las distintas administraciones reciben los insumos para iniciar micro procesos de fiscalización, que dan inicio con un amigable correo en el que se invita al contribuyente a enmendar la inconsistencia.

 

¿De dónde proviene la información?

Desde controles cruzados con la información que se puede obtener de la CCSS, pasando por los agremiados de los colegios profesionales, hasta datos obtenidos del sistema financiero nacional y más recientemente de la factura electrónica y el registro de accionistas. Todas estas herramientas son utilizadas por los especialistas para analizar los datos y determinar cuáles contribuyentes pareciera que están teniendo un comportamiento sospechoso.

Haciendo uso de las bases de datos la dirección de Inteligencia Tributaria confecciona perfiles de los obligados tributarios, con los cuales se forma un criterio previo a la fiscalización. De esta manera el ente fiscalizador se vuelve cada vez más eficiente, pudiendo incluso llegar a determinar la actividad del obligado tributario que requiere ser auditada, e incrementando la recaudación con invitaciones a formalizar (muchas de las cuales ya han sido recibidas por contribuyentes que de acuerdo a los datos analizados se salen de los parámetros).

La presentación de los formularios tributarios corresponde a declaraciones juradas, hacerlas obviando que hoy la trazabilidad de la información está a la distancia de un “click” puede traer consecuencias muy onerosas.

¿La tecnología a nuestro favor?

Si bien dice el adagio popular que “quien nada debe nada teme” debemos tomar en cuenta los vacíos legales que ha dejado mucha de la legislación reciente en materia tributaria, hasta qué punto un “aumento de capital” que pareciera injustificado es el resultado de malas prácticas permitidas en el pasado (amparadas incluso por la ley) y que hoy podrían ser penadas, como si de pronto la ley pudiera ser retroactiva.

En el ejercicio de mi profesión escucho muchas veces “¡Qué paguen!”, me atrevería incluso a decir que, con una veta de odio, sin comprender que en el mar de la legislación caer en uno de estos “Perfiles inteligentes” es una posibilidad de la que se dejará de ser culpable hasta que se demuestre lo contrario.

Denise Bermúdez Jiménez
Licda. Contaduría Pública – CPI – Especialista en Impuestos
asesoriasdb@tigomail.cr

El Sistema de Inteligencia Tributaria

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